
“Érase una vez…” Así comenzaban todos los cuentos que Yann había escuchado siempre, esos cuentos que los abuelos relataban a sus nietos mientras éstos les miraban con cara de incredulidad, fascinación y estupor al mismo tiempo.
Sin embargo, su cuento no había comenzado así. Su cuento no hablaba de gnomos, brujas, magos, dragones, princesas, caballeros valientes… Un momento. ¿Princesas? ¡Sí, su cuento sí que hablaba de princesas! Y es que esa mirada brillante, esa forma de sonreír, ese gesto con el que pasaba la mano por su cabello para dejar al descubierto unas mejillas sonrosadas y unos ojos verdes capaces de parar el mundo por un instante le hacían pensar que aquella chica debía ser algo parecido a las princesas de los cuentos. Y eso debía ser, porque el colgante de plata que llevaba al cuello con una N parecía digno de la realeza.
Si fuese un cuento, probablemente tendría que luchar con miles de malvados y pasar innumerables peligros por su doncella, pero los cuentos siempre acaban bien: el caballero rescata a su princesa, el amor nace entre los dos y fueron felices y comieron perdices… Ojalá todo fuese así de sencillo: unos espadazos, un par de volteretas por allá, besas a la chica y listo.
Pero, sin malvados a los que ajusticiar ni castillos a los que trepar, esos ojos verdes se le antojaban un muro inalcanzable y un fiero combatiente que, en lugar de amenazarle con afiladas espadas, lo vencía paralizándole las piernas y dejándole sin voz. Incluso perdía la razón por momentos.
Yann pensaba que lo peor de todo es que su cuento y su princesa se quedarían en el “érase una vez”, en la primera página, sería un cuento inconcluso. Un cuento sin final feliz, sin perdices, sin trompetas ni desfiles. Un cuento de páginas en blanco, tal vez mojadas por las lágrimas de arrepentimiento por su cobardía, un cuento que nadie contaría jamás…
Tan sólo era un niño, ¿qué se supone que podría saber acerca de aquello que le oprimía el pecho cada vez que la veía? Ella parecía tan segura, tan inocente, tan risueña… Él, en cambio, sólo atinaba a apartar la mirada ante su ojos y a sonrojarse ante su presencia.
Era una mañana… o un mediodía… ¿realmente le importa a alguien? Cuando Yann estaba jugando con una pequeña peonza que le había regalado su hermano mayor, y se le acercó una niña angelical vestida de rosa, como las princesas de los cuentos y, con una dulzura que Yann jamás habría imaginado en voz alguna, le dijo:
- Soy Nora, ¿puedo jugar contigo?
- Claro - balbuceó – Yo me llamo Yann.
Yann estaba en un estado de ensoñación absoluto, no sabría recordar nada de lo que pasó, excepto que fueron los momentos más felices de su vida.
Entonces fue cuando, sin saber cómo, se encontró besando aquellos labios que tanto ansiaba y acariciando esa piel clara que le robaba el sueño. Decidió atesorar en su mente ese instante por siempre, y nunca perdió esa peonza que ahora se le antojaba mágica.
Al despertar al día siguiente no recordaba nada con claridad, no sabía si lo sucedido el día anterior había sido real. Salió a la calle en busca de Nora, pero no la encontró. Preguntó a todo el mundo y, cuando fue a la puerta de la casa donde siempre la veía, le dijeron que allí nunca había vivido una niña que se llamase Nora, era el hogar de un par de ancianos amables y tranquilos.
Yann volvió a casa, no sabía qué pensar y comenzaba a creer que su imaginación había sido más fuerte que él. Entonces abrió el pequeño baúl donde guardaba sus juguetes y, al sacar su peonza para jugar, vio que enrollado en ésta había un colgante de plata que reconoció al instante, pero esta vez, al lado de la N que siempre adornaba el cuello de Nora, había algo más, y Yann rompió a llorar cuando descubrió que había también una Y y, entre las dos letras, un pequeño corazón.
[… ¿Es la vida realidad o sueño? ...]
8 comentarios:
Después de una mañana dándote la coña para que actualices me leo esto y me quedo flipando! Vaya, con las otras actualizaciones había alucinado pero ahora no me queda dudas, escribes bastante bien. Que nunca se te quite esta costumbre pequeño, yo la perdí y me arrepiento.
La vida realidad o sueño? Yo pienso que hay que vivir nuestro sueño, no hacer de la vida un sueño. Intento hacer que todo me vaya de color de rosa pero sí, la vida es dura.
Un beso
(Es que si sigo escribiendo no paro..)
joooo
qué bonito.. pero que triste
me ha encantado Jaime, espero ansiosa nueva entrada :)
Un cuento precioso. Me alegro de que hayas recuperado tu inspiración, vale más de lo que piensas. La verdad es que a veces nos suceden cosas que no sabemos si son reales o no, y hasta que pasa un tiempo que sirve para aclarar las ideas no nos damos cuenta de la verdadera realidad, que unas veces nos gusta más y otras menos, pero tenemos que aprender a vivir con ello. Que interesante. Sigue así ;) Un besito!
Sin palabras ....precioso el cuento. Escribes muy bien, como dice Ro, nunca dejes de hacerlo ;) Un besazo!!
No me gusta que nuestros nombres salgan en minúscula por mucho que le des a la mayúscula, hay que joderse!
Como dicen por ahí..
Ansiosa por otra entrada =)
increible, no paran de llegarte halagos y felicitaciones... no creo que sea para tanto, ¿no? jajaja...pero bueno, yo no podre ser menos. y mi comentario esta compuesto por los que han dicho ya:
"hay que vivir nuestro sueño, no hacer de la vida un sueño."
"qué bonito.. pero que triste"
"Me alegro de que hayas recuperado tu inspiración"
"precioso el cuento"
"No me gusta que nuestros nombres salgan en minúscula", jejeje. a mi tampoco.
pues nada. lo dicho, me ha gustado mucho. sigue con ello. eso sí, que no se te suba el éxito a la cabeza, porque has dejado el listón alto de cara a la próxima, y no puedes defraudarnos, jajaja. es broma. te leeremos de todas maneras.
un abrazo figura!
jo primo qué bonito...el que no tenía inspiración! xD
Robaste de mi redacción el nombre de la xikilla eh!jaja esk Nora es un nombre precioso...=p
Bueno jaime pues nada... que sigas así, y que ya que has vuelto estaría bueno lo de hacer una entrada entre los dos, así que si tienes una idea o algo me lo pasas;)
Y nada, que sigas escribiendo que me gusta leerte. Un cuento precioso... es verdad, hay que vivir un sueño, no hacer un sueño de la vida...
Un besito!
me ha gustado mucho este cuento.Es precioso! y, si, triste también pero muy y muy bonito...
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