
Repaso mis lecciones delante del espejo, y le digo que a la larga lo bueno es lo correcto...
Así empieza una canción de La Oreja de Van Gogh, y creo que tiene mucha razón. A veces duele tomar una decisión aunque sepamos que es lo correcto, pero al fin y al cabo hay que ser capaz de tomarla.
Seguro que muchos hemos estado en situaciones así, en una situación a la cual hemos llegado realmente sin saber cómo, y que nos plantea tal conflicto interno de sentimientos que se antoja imposible pensar con frialdad.
Hoy me he sentido orgulloso, muy orgulloso. Te he visto por vez primera pensar en ti mismo antes que en los demás, y esto no es algo malo aunque pueda sonar así, porque tú siempre has dado prioridad a aquellos que te rodeamos. Hoy te tocaba decir: aquí estoy yo, y eso has hecho. Hoy te has hecho todavía un poco más grande como persona.
¿Sabes? Me he dado cuenta de que tú sí has tenido el valor de hacer algo que yo no fui capaz de hacer cuando la vida me planteó la situación. Me he dado cuenta de que tú sí sabes lo que quieres y que estás dispuesto a darlo todo por ello, y me he dado cuenta de que eres todavía más grande de lo que pensaba.
Sé que no consigo expresar muy bien lo que intento decir, pero realmente no me importa demasiado. A veces pensar de forma ordenada es muy difícil (y me doy cuenta de que yo no soy capaz de ordenar mis pensamientos solo en mi habitación delante del ordenador y tú sí has sido capaz en una situación mucho más difícil). Por eso cobra más valor todo lo que has hecho, porque yo no fui ni soy capaz.
Saber tomar la decisión correcta por mucho que duela no es tan sencillo. Sentarse hablar cuando tienes un nudo en la garganta es imposible. Sonreir cuando quieres llorar es muy duro. Decir adios cuando te gustaría decir quédate es imposible. Y sin embargo lo has hecho, me has dado una lección de valentía y de pundonor.
No sólo has hecho eso, sino que además has sido capaz de abrirte de nuevo y de revivir todo al contarlo, y no has ocultado lo que sentías porque no te avergüenzas de sentirlo. Eres un gran ejemplo: por saber lo que sientes, por luchar por esos sentimientos, por haber sido capaz de sacar pecho cuando te tocaba y por seguir siendo tan humilde cinco minutos después.
Sólo quería decirte que te tengo que dar la enhorabuena por ser así, y las gracias por la lección que me has dado hoy.
Ánimo.
3 comentarios:
Bien, bien, bien!!!
Algo asi quería. Muy interesante lo escrito. Ya tenía ganas de leerte de nuevo, y al fin lo has conseguido. A ver si vuelves a coger un poquillo de rutina y van mas seguidos.
un abrazo campeon!!
VIC
:)
espero aquel cuento
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